Que fácil resulta vivir la vida imaginando que tenemos o que se nos da o que nos cae del cielo. Si yo tuviera la posibilidad de elegir tendría mucho que decir.Hoy hace no muchas horas pasé iba caminando por la calle. Me disculpo por no decirles cual pero la verdad es que no observé el nombre, por lo que espero baste que les diga que era cerca de la estación de metro chapultepec. En mi paseo por dicho lugar me topé con una señora de no muy avanzada edad con un niño en brazos. Olía mal, tal vez algún vómito no limpiado de la pequeña criatura. No dijo nada, pero con una sola mirada me transmitió su hambre, su sed y su necesidad.
No traía monedas que darle, ni billetes (lo único que ocupaba mi bolsillo era un boleto del metro). Se quedó viendo mi botella de agua de una forma que me obligó a dársela. Digo me obligó por que yo no creo en eso de medigar por la calle pero tampoco me parece justo que alguien deba pasar sed o hambre. Menos con una criatura de unos cuantos meses.
No cruzamos ninguna palabra, pero me pregunto cuántas personas no pasaremos de frente día a día e incluso nos alejamos por el olor, no sólo de una sino, de muchas personas que mendigan en la calle. ¿Qué hicimos para que nos premiaran con una casa, ropa, tal vez un auto, zapatos, comida, etc...? ¿Lo mereceremos? ¿Será justo? Y aunque me quejo porque se descompuso mi laptop, o se le ponchó una llanta al coche pienso que no debería hacerlo, pues vivo una vida... como caída del cielo.
