jueves, 10 de marzo de 2011

Crisis - Robin cook -

"Ella era un bombón, sobre todo en aquel vestido de generoso escote que habían comprado hacía poco en Neiman Marcus. Craig estaba convencido de que muchos se volverían para mirarla y de que recibiría miradas envidiosas de otros hombres de cuarenta y cinco años. Comprendía que aquellos pensamientos eran bastante infantiles, por expresarlo de forma delicada, pero no los había experimentado desde la última vez que se pusiera un esmoquin y tenía la sana intención de disfrutarlos al máximo" (Cook, Crisis, p. 15)
Entre todo el caos de mi mundo, estoy leyendo el libro que escribió Robin Cook y que lleva por nombre Crisis, tal vez intentando consolarme en las historias de otros acerca de mis propios demonios, pero me está gustando. Lo extraño del asunto, fue que al leer la cita que menciono anteriormente, recordé un escrito que escribí el año pasado, y en el que de alguna manera habla de ese amor a la juventud. De cómo intentamos aferrarnos a lo que fuimos y buscamos excusas y pretextos en nuestro presente para olvidarnos un poco del mañana.
     Antes que nada, quiero aclarar que nunca me ha gustado que las mujeres seamos vistas como un objeto estético, o como un accesorio de caro mantenimiento que se porta de vez en cuando. No obstante, confieso como mujer que cuando logro atraer las miradas de más de un hombre, y percibo su deseo por estar conmigo, me siento genial. Me siento bella, me siento mujer, y vamos.. ¿a quién no le gusta sentirse deseada?
     Tal vez eso tenga que ver con el propio amor a la belleza que en una gran cantidad de ocasiones, va de la mano con la juventud. Creo, y me atrevería a asegurar, que aunque muchas lo neguemos, nos encanta ser admiradas por el exterior; sin embargo, en secreto añoramos el día en que alguien se atreva a ver más allá de eso.

Les dejo el vínculo de la historia que escribí, que aunque no es exactamente igual a lo que cito de Robin Cook, podría parecer que mi escrito está basado en los conceptos del deseo y la juventud plasmados en su texto.

http://rociodelmars.blogspot.com/2010/09/tiempo.html

miércoles, 9 de marzo de 2011

Infortunio (Parte II)

Para ella, la rutina se había convertido en su peor enemiga. Todos los días abría los ojos, se sentaba sobre la cama, buscaba sus pantuflas y caminaba hacia el baño. Frente al espejo lavaba su cara, y mientras el agua de la regadera abierta se templaba a su gusto, dejaba caer el camisón blanco hacia el piso. Con los vidrios empañados, se introducía para tomar un baño.
     Esa mañana todo cambió. Abrió los ojos y sintió que su mundo estaba de cabeza; no estaba en su cama, y una descarga eléctrica por la espina dorsal la obligó a moverse. Sintió un bulto extraño que limitaba sus movimientos y percibió un sofocante alhiento sobre su cuello. Quiso reconocer las paredes, pero el cuarto donde se encontraba parecía copiado de un Picasso. Supo que estaba alucinando.
     Logró liberarse de lo que asemejaba un cuerpo inerte. Vio su rostro y se le revolvió el estómago. Lentamente se levantó de lo que parecía un sofá cama, y encontró un calzado que no era el suyo. Mientras buscaba su bolsa, intentaba recordar cómo había llegado a ese lugar, quién era ese individuo y por qué estaba ahí. Era inútil, su mente estaba en blanco.
     Inspeccionó el cuarto apoyándose de los muros; se sentía como drogada y no entendía qué estaba pasando. Supo que el bulto no estaba muerto cuando dejó escapar un resoplido. Una fuerte palpitación le agolpó el pecho cuando escuchó el sonido.
     Respiró profundo e intentó dar unos cuantos pasos. Se iba tambaleando por lo que apoyaba su cuerpo contra la pared. Sintió como un vidrio se partía bajo su pie y lo escuchó quebrar parte por parte. La sangre brotó de inmediato, pero extrañamente no sintió dolor. Estaba drogada, era la única explicación.
     Se llevó la mano su boca debido a la sensasión nauseabunda que le producía todo aquello. Las paredes asimétricas, el olor a sangre, el alhiento en su cuello, el mareo constante y la debilidad que sentía en sus piernas, hacían cada vez más evidente lo que había ocurrido. 
     "Estás riquísima" escuchó con una voz ronca y masculina. Se volvió tan rápidamente que casi se le doblan las piernas. Hizo un esfuerzo para enfocar el bulto, pero sólo sentía que su mundo daba vueltas. Deseaba ver ese rostro, necesitaba grabarse cada línea en la memoria para no olvidar aquél infierno.
     Sintió que alguien cubría su cara y se le fue nublando la vista. El aroma a cloroformo duró sólo unos segundos. Sus piernas cedieron.

viernes, 25 de febrero de 2011

Siguiendo la huella de mis pasos

Hace varios meses que no visitaba este rincón, y sutilmente ha caído casi en el olvido. No obstante, en ocasiones se convierte en el aire cuando en mi mundo no bastan los respiros. Vivo en un mundo de caos, y no quiero sonar egocentrista, por lo que aclaro que cada uno de nosotros vive en su propio mundo, pero el mío en estos instantes se encuentra de cabeza.
     Tengo tres pasiones en la vida y en ocasiones quisiera que todo lo demás desapareciera, para poder disfrutar de cada una de ellas. Pero a pesar de ser tres cosas tan independientes una de la otra, están relacionadas entre sí. La una te puede ir llevando a la otra casi sin que te des cuenta y las tres son piezas clave en el arte de la seducción. 

1. Pasión que entra por los sentidos: la comida. Al probar un alimento puedes sentir como se activan todos y cada uno de los sentidos. Escuchamos cuidadosamente el sonido de la mantequilla hirviendo en un sartén, lo que activa la primera señal en nuestro cerebro. Inmediatamente después el aroma se cuela por nuestras narinas y como se dice coloquialmente "Se hace agua la boca". Pero ahí no termina todo el proceso, porque la tercera señal entra por la vista, aunque con el aroma el antojo se hace incontrolable, el ver un apetitoso platillo nos invita a probarlo. Lo sentimos no sólo con nuestro tacto, sino también con todas las terminaciones nerviosas que produce esa sensación de suavidad al deshacer algo en nuestra boca. El probar un exquisito manjar nos abre la puerta a otra dimensión, en donde nos es posible conocer culturas desde otra perspectiva.

2. Pasión que entra por el corazón: la danza. Bailar no es un verbo cualquiera. A pesar de que la gente piense que para bailar se necesita música, yo les puedo decir que están completamente equivocados. Para bailar sólo se necesita una cosa: corazón. Se puede sentir un ritmo de cualquier sonido cotidiano: el tic-tac de un reloj, el sonido de las gotas de la lluvia al caer, o el silencio mismo. La danza a diferencia de la comida, no entra por los sentidos, sino que sale de ellos. Por ello, me atrevo a segurar que no existe nadie que "no sepa" bailar, pues el ritmo corre por las venas, la danza está dentro de nosotros.
     Muchas personas no comprenden la sensación de actuar e interpretar una historia al ritmo de distintas notas musicales. No lo entienden porque nunca han experimentado esa adrenalina de sentir cómo la sangre se calienta y comienza a correr de pies a cabeza; es una especie de descarga eléctrica que recorre todo el cuerpo y va tensaando cada músculo. La danza es como una droga que tiene un efecto sobre cada tiempo. El baile es algo que se exuda, se lleva, se vive, pero sobre todo, se siente. 

3. La pasión que entra por cada poro del cuerpo: el sexo. La pasión más importante y la que más se llena de misterio es el sexo. Porque detrás de un encuentro candente, hay todo un arte, hay incógnitas, hay una gran interrogante que nos envuelve sutilmente. Para disfrutar el sexo debe haber toda una gran puesta en escena previa, en donde el arte de la seducción entra en juego. El sexo, a pesar de ser un tema tabú, es uno de los encuentros más perfectos que existen en la vida; es una experiencia de autoconocimiento, que se convierte en una danza. El encuentro ocurre entre dos partes que se atraen. Ya sea por cuestión de química, o por necesidad biológica, el sexo es todo unn ritual sagrado en donde ambos se llenan de adrenalina. Se contraen músculos que ni siquiera sabíamos que existían y el candor de la experiencia llena el ambiente de ferormonas. El sexo es simplemente, perfecto.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Infortunio (Parte I)

Ella estaba sentada sobre un sofá frente a la ventana. Con las piernas cruzadas a manera de meditación y sin calzado, se mordía la uña del dedo índice incesantemente. Las gotas de lluvia podían marcarse sobre el cristal y dejaban una imagen poco nítida de lo que acontecía afuera. La alarma comenzó a emitir un sonido extraño, tan extraño como el tiempo que transcurría sin novedad alguna y del cual se estaba haciendo prisionera. Se levantó del sofá; caminó descalza hasta el buró; jaló el cable que alimentaba de electricidad el reloj, y la pantalla quedó negra, sin más sonido que el gopeteo del cable sobre la base de la cama. Inmediatamente tomó las llaves que pendían sobre la pared y salió de prisa.
     Al bajar por las escaleras se detuvo en tres ocasiones, la primera para emitir un saludo casi sin ganas para el joven del 4D; la segunda para tomar un poco de aire después de que casi resbala a causa de lo apresurado de sus pasos, y la tercera y última para recordarse que no estaba soñando. Detuvo su prisa en el penúltimo escalón, sintió un frío que le calaba los huesos y pensó que la falta de calzado era la menor de sus preocupaciones. Buscó en su bolsillo derecho de los pants que llevaba puestos y desdobló la fotografía que alguien habia dejado bajo su puerta el miércoles por la tarde. La miró y como si fuese la primera vez que veía aquella imagen le invadió una nausea y sintió que le faltaba el aire. Respiró hondo, la pesadilla que estaba viviendo era real.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Comparto esta canción que llega... Pablo Milanes El Amor de mi Vida

Folklor urbano...

Me dice un Sr. en la calle


- ¿Gusta una pipitoria?

-No gracias sr. - acto seguido entro a un lugar y de salida me dice el mismo Sr.

- Así se ve Retebonita Usted..

- Gracias - y yo toda chapeteada

- Así me gustan las mujeres cuando están de encargo...

¬¬ (pin$#" viejo) por lo que sólo respondo:

- No estoy embarazada, ESTOY GORDA!!

Sólo tengo una pregunta...

No divagaré con frases sin sentido,
no degustaré el sabor vacío de tu olvido
no pienso dejar de avanzar hacia un mañana,
asi que sólo tengo una pregunta...
¿Era para mí?

Quería abrazarte...