Hace años que no veo tu mirada. No he podido distanciar tu imagen de mis pensamientos y, no me preguntes por qué pero, te siento tan lejos que duele. A veces desearía que pensaras en mí. Que alguien te recuerde a mis besos y que en tu mente confundas su nombre conmigo. Quisiera que pasara algo para dejar en negro los sentimientos y que las cosas marcharan desde cero. Quiero sentirte, quiero vivir ese amor que quedó a medias, quisiera vivirlo contigo y a través de tus ojos. Por favor... dime que piensas un poquito en mí, que aún recuerdas el nosotros y que de vez en cuando suspiras al cielo imaginando que ocurre de nuevo.
¿Sabes? Quiero vivir mi final de vivieron felices por siempre contigo.
lunes, 19 de agosto de 2013
domingo, 18 de agosto de 2013
Confesiones (Parte 2)
Soy muy friolenta.
No me gustan ni el pápalo ni el epazote.
Nunca he teñido mi cabello, me gusta de color negro natural.
No tengo televisión en mi cuarto, no me gusta.
Me encanta la vida bohemia.
Disfruto la literatura erótica, cuando está bien escrita.
Lo primero que hago después de despertar es poner música.
Mi trabajo perfecto es como escritora.
Me gustan los retos, y aprender cosas nuevas.
Los tres puntos cuando escribo mensajes, significa: there're things I left unsaid.
Adoro acompañar una copa de vino rosado con un trozo de chocolate amargo.
Me gusta que me abracen.
Quisiera estudiar medicina: me siento vieja.
Me gusta mucho la salsa (ambas: la que se baila y la que se come)
Me encanta bailar, nada me parece más sensual que un baile donde se compenetran dos almas.
Creo en las señales del destino y que todo pasa por una razón.
miércoles, 14 de agosto de 2013
Confesiones (Parte 1)
La soledad me asusta.
Tengo fobia a las multitudes.
Padezco un leve grado de OCD, pero a veces me gusta no tener el control.
Tengo miedo a amar pero vivo enamorada del amor.
Guardo secretos que a nadie le cuento. (Como todos)
Mi más grande sueño es escribir un libro que cuente una buena historia.
No disfruto los libros con finales felices.
Me duele ver el sufrimiento en los animales.
A veces lloro viendo películas, o leyendo libros.
Me encanta viajar, pero me falta tiempo y a veces dinero.
Me escondo detrás de una sonrisa.
Sueño despierta todos los días.
Me aburre la rutina.
Adoro el chocolate.
Recuerdo fechas y eventos importantes sin dificultad.
No me gustan las películas de terror porque acabo con mis uñas.
Alguien habita en mi corazón, y no lo sabe.
Hay canciones que me hacen suspirar.
Mi memoria olfativa me juega trastadas muchas veces al día.
Tengo miedo a ir al dentista... y a los doctores en general.
Creo en el esoterismo, y también en Dios.
Soy apartidista y openminded.
Me molesta cuando se habla mal de alguien a sus espaldas.
Me gusta decir y que me digan las cosas a la cara.
Tengo fobia a las multitudes.
Padezco un leve grado de OCD, pero a veces me gusta no tener el control.
Tengo miedo a amar pero vivo enamorada del amor.
Guardo secretos que a nadie le cuento. (Como todos)Mi más grande sueño es escribir un libro que cuente una buena historia.
No disfruto los libros con finales felices.
Me duele ver el sufrimiento en los animales.
A veces lloro viendo películas, o leyendo libros.
Me encanta viajar, pero me falta tiempo y a veces dinero.
Me escondo detrás de una sonrisa.
Sueño despierta todos los días.
Me aburre la rutina.
Adoro el chocolate.
Recuerdo fechas y eventos importantes sin dificultad.
No me gustan las películas de terror porque acabo con mis uñas.
Alguien habita en mi corazón, y no lo sabe.
Hay canciones que me hacen suspirar.
Mi memoria olfativa me juega trastadas muchas veces al día.
Tengo miedo a ir al dentista... y a los doctores en general.
Creo en el esoterismo, y también en Dios.
Soy apartidista y openminded.
Me molesta cuando se habla mal de alguien a sus espaldas.
Me gusta decir y que me digan las cosas a la cara.
viernes, 22 de febrero de 2013
Moving on
Te esperé durante muchos años. Mil veces me cerraste la puerta y yo, temerosa a salir y no encontrarte, permanecía inmóvil, silente y expectante a tu regreso. Fui siempre fiel a tus palabras, y seguí tu voz como si ésta fuera mi único alimento, pero confieso que llegué a hacerlo más por ilusa que por convicción (ahora lo sé).
Creí en tu todo, sentí que eras el único camino al cielo y llegué a pensar que tu cuerpo era la única forma de paraíso existente en vida. Imaginé mil veces que entenderías algún día que ese consuelo que buscabas en otras mujeres y que no te llenaba era por mí. Pensé (estúpidamente) que sabrías en un momento de iluminación divina que no era que estuvieras condenado al fracaso sentimental; simplemente te cegabas ante la verdad y, sin verme tal cual yo estaba dispuesta a ser para ti, dabas la vuelta ignorando mi mirada suplicante de tu esencia.
Te esperé, y te esperé con celo, con ganas y con deseo. Te esperé despierta y en sueños, con la luna de testigo y ante el sol inclemente que arde como mi corazón. Te esperé tantos días, meses... tantos años que llegué a creer sólo tú podías ser para mí lo que yo tanto deseaba ser para ti. Me equivoqué.
Y créeme no es fácil aceptarlo; pero enfrenté mis demonios. No me preguntes con qué fuerza porque no lo sé. Ni siquiera creo haber tenido ni un halo de esperanza atravesando el alma, pero pasó.
Te quise y te amé como una estúpida colegiala enamorada por primera vez. Pero ya no duele saberlo, ni pensarlo. Ya ni siquiera puedo recordar lo que sentía cuando pronunciaba tu nombre...
Ya eres nadie y lo que sentí por ti se ha vuelto nada. Por eso hoy... Hoy te dejo ir
Creí en tu todo, sentí que eras el único camino al cielo y llegué a pensar que tu cuerpo era la única forma de paraíso existente en vida. Imaginé mil veces que entenderías algún día que ese consuelo que buscabas en otras mujeres y que no te llenaba era por mí. Pensé (estúpidamente) que sabrías en un momento de iluminación divina que no era que estuvieras condenado al fracaso sentimental; simplemente te cegabas ante la verdad y, sin verme tal cual yo estaba dispuesta a ser para ti, dabas la vuelta ignorando mi mirada suplicante de tu esencia.
Te esperé, y te esperé con celo, con ganas y con deseo. Te esperé despierta y en sueños, con la luna de testigo y ante el sol inclemente que arde como mi corazón. Te esperé tantos días, meses... tantos años que llegué a creer sólo tú podías ser para mí lo que yo tanto deseaba ser para ti. Me equivoqué.
Y créeme no es fácil aceptarlo; pero enfrenté mis demonios. No me preguntes con qué fuerza porque no lo sé. Ni siquiera creo haber tenido ni un halo de esperanza atravesando el alma, pero pasó.
Te quise y te amé como una estúpida colegiala enamorada por primera vez. Pero ya no duele saberlo, ni pensarlo. Ya ni siquiera puedo recordar lo que sentía cuando pronunciaba tu nombre...
Ya eres nadie y lo que sentí por ti se ha vuelto nada. Por eso hoy... Hoy te dejo ir
domingo, 20 de enero de 2013
Sin tregua
Siempre vendrán tiempos mejores, eso dice la gente mayor; pero en los cuantos años que llevo de vida he descubierto que en "tiempos mejores" también es posible que no seamos capaces de resolver nuestras interrogantes. No encontramos el por qué de esa loza ardiente que cargamos como vida. Ese bagaje que nos incauta la alegría y nos deja secos y marchitos cual rosales en desierto.
También los he escuchado decir no siempre se gana, y a veces se pierde, como si la amnesia de lo ingrato, fuera una condición que duele pero no lastima.
Exhalaciones de tiempo están surcando mi piel, y observo el cómo se me va la vida mientras voy corriendo tras de ella. Me convierto en un simple espectador, y me convierto en una lastimera muestra de melancolía e indiferencia, porque descubro que eso que llaman vida cada vez depende menos de nosotros, no nos dan a elegir.
Escucho sólo incoherencias en este candor tortuoso que llaman vida (sin ti) y sin gloria nos desplomamos como soldados de tierra bajo las aguas que derriten sus delgadas filas. No sé si te debo conocer para encontrarte. No sé si con el sólo elixir de tu existencia baste, pero me demuestro tan indefensa e insaciable que no quiero dejarlo ir... Y salgo corriendo tras ese pensamiento que me destierro yo misma de esas tierras paradisíacas que me invitan a sentir. Un sentimiento carnal controlado por deseo o un deseo carnal controlado por un sentimiento... Un deseo de ti...
Quien fuese hierro para deformarse con el fuego y transformarse en solidez. Quien fuese hierro para no sentir.
Quien fuese tú.
También los he escuchado decir no siempre se gana, y a veces se pierde, como si la amnesia de lo ingrato, fuera una condición que duele pero no lastima.Exhalaciones de tiempo están surcando mi piel, y observo el cómo se me va la vida mientras voy corriendo tras de ella. Me convierto en un simple espectador, y me convierto en una lastimera muestra de melancolía e indiferencia, porque descubro que eso que llaman vida cada vez depende menos de nosotros, no nos dan a elegir.
Escucho sólo incoherencias en este candor tortuoso que llaman vida (sin ti) y sin gloria nos desplomamos como soldados de tierra bajo las aguas que derriten sus delgadas filas. No sé si te debo conocer para encontrarte. No sé si con el sólo elixir de tu existencia baste, pero me demuestro tan indefensa e insaciable que no quiero dejarlo ir... Y salgo corriendo tras ese pensamiento que me destierro yo misma de esas tierras paradisíacas que me invitan a sentir. Un sentimiento carnal controlado por deseo o un deseo carnal controlado por un sentimiento... Un deseo de ti...
Quien fuese hierro para deformarse con el fuego y transformarse en solidez. Quien fuese hierro para no sentir.
Quien fuese tú.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Confesiones de media noche
La realidad parece disiparse en sueños llenos de ilusiones. Las paredes siguen del mismo color, la radio toca las mismas canciones que recuerdo de hace años y mi cuarto tiene el mismo aroma a frutas y dulce. Podría jurar que el tiempo no ha pasado por esta habitación, y sin embargo, yo no soy la misma.
Mis sueños han cambiado, mis deseos y mis metas se han transformado en algo más ambiguo, pero también más ambicioso. Y ahora tú, formas parte de mi vida, y pese a que no te tengo, te siento mío de alguna manera. Es extraño, porque el sentimiento parecería no mermarse a pesar de que tu recuerdo se difumina cada día más; siento como si observase un retrato que lentamente va degradando sus colores hasta dejar tenues líneas casi imperceptibles a la vista.
En tiempos pasados, te habría confesado que me gustas, o que te quiero; pero en los tiempos de hoy, en los que todo es incierto y la verdad se dice con medias palabras, no estoy segura de que hubieses entendido a qué me refería.
La verdad ya no sé si se trata de tu recuerdo, de una imagen imagen tuya o es simplemente mi mente ingenua que se inventó una historia para no perder la razón en la monotonía de esta vida.
¿La verdad? No sé si existes.
Mis sueños han cambiado, mis deseos y mis metas se han transformado en algo más ambiguo, pero también más ambicioso. Y ahora tú, formas parte de mi vida, y pese a que no te tengo, te siento mío de alguna manera. Es extraño, porque el sentimiento parecería no mermarse a pesar de que tu recuerdo se difumina cada día más; siento como si observase un retrato que lentamente va degradando sus colores hasta dejar tenues líneas casi imperceptibles a la vista.
En tiempos pasados, te habría confesado que me gustas, o que te quiero; pero en los tiempos de hoy, en los que todo es incierto y la verdad se dice con medias palabras, no estoy segura de que hubieses entendido a qué me refería.
La verdad ya no sé si se trata de tu recuerdo, de una imagen imagen tuya o es simplemente mi mente ingenua que se inventó una historia para no perder la razón en la monotonía de esta vida.
¿La verdad? No sé si existes.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Amor por hora
Él la admiraba desde la cama. Su silueta formada con curvas casi perfectas le tenía embelesado. Recién la había tenido en sus brazos y la había poseído con fuerza, pero necesitaba volver a tenerla tan cerca para rozar con sus dedos cada centímetro de su cuerpo.
Él la deseaba, y ella parecía moverse provocativamente mientras se vestía. Ella lentamente acomodó sus bragas, que descubrían la mitad de sus nalgas pasando su dedo índice por el contorno de la frontera del encaje, y luego subió los tirantes acariciando la forma de sus brazos. Ella abrochó lentamente cada uno de los broches del sostén y se colocó las medias, llevando el torso de su mano rozando sus piernas.
Él la deseaba, y ella parecía moverse provocativamente mientras se vestía. Ella lentamente acomodó sus bragas, que descubrían la mitad de sus nalgas pasando su dedo índice por el contorno de la frontera del encaje, y luego subió los tirantes acariciando la forma de sus brazos. Ella abrochó lentamente cada uno de los broches del sostén y se colocó las medias, llevando el torso de su mano rozando sus piernas.
Él observaba atento. Hacía tiempo que no conocía a una mujer que le provocara esa sensación de deseo en cada parte de su cuerpo, pero el bulto en la entrepierna lo hacía cada vez más evidente. Mientras ella abotonaba su blusa, él recordaba la tensión placentera en su cuerpo tras liberar cada uno de los botones minutos antes. Ella se continuaba vistiendo.
Mientras ella tomaba su bolso, él se levantó de la cama. Tomó su billetera y depositó $300 dólares sobre la mesa al lado de la puerta. Ella tomó los billetes y regresó a la cama para amarlo nuevamente.
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