Una corriente de adrenalina recorrió cada milímetro de mi cuerpo. Sentí el sabor a plomo en la boca como si se hubiera colado un poco de pólvora por mi torrente sanguíneo. Mis demonios internos luchaban por respirar aire puro, pero la parálisis del cuerpo hacía imposible hasta las palpitaciones que obligan a la vida a quedarse contigo.
Me costó más de tres minutos el darme cuenta. Al fin llegó el momento, la luz de mis ojos se volvía cada vez más tenue, obligándome a enfocar la vista en diagonal hacia el cielo. Se apagaron mis ojos, pero no mi oído. Una música a lo lejos cantaba villancicos que memoraban a navidades pasadas en donde los niños duermen temprano y se portan bien la mayor parte de las veces; todo para ganar un buen regalo.
Siempre me ocurre lo mismo, incluso cuando me estoy muriendo... mi mente divaga en detalles sin sentido.
PD. Ya estoy muerta.
miércoles, 29 de enero de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
Media naranja
Era tarde, hacía calor. Ella se mordía las uñas con una desesperación inusual a la de otras veces. Una serie de momentos paseaban por su cabeza como si se tratara de una película que intentaba contar una historia. Las imágenes recorrían cada rincón de su mente, de principio a fin, de final a comienzo, por partes y en desorden. Todo parecía tan confuso que ella no entendía de qué manera podían tener coherencia unas con otras y menos estuvo segura que fueran parte de un mismo recuerdo. Parecía como si se tratara de recuerdos de diferentes vidas, o diferentes personas.
Comenzaba con una idea donde sentía que era hombre y después abruptamente su mente se paseaba de una memoria a otra. Abría una nueva puerta en la que se veía como mujer de nuevo. Exploraba un momento en donde era joven y se sentía tan vieja como quien guarda en el ropero tesoros empolvados, unas cuantas fotos sin color y una poca de ropa raída por el tiempo. Todo era extraño.
Él veía los minutos pasar. Sentado en un cuarto tan pequeño que parecía sacado de una película de Kubrik. Cada actividad en su día a día estaba meticulosamente planeada. Era consciente desde cuántos pasos debía recorrer para llegar de su casa a su oficina, hasta el número de cucharadas que daba en cada plato de sopa. Para él los instantes parecían eternos, y dentro de su detallada agenda de actividades no había cabida para nada, ni para nadie.
Encendía el interruptor de la luz, nunca antes de haber puesto el seguro en su puerta. No abría una puerta si no cerraba la anterior y siempre subía los tres últimos escalones de su casa en un solo pie. Para él, todo tenía un por qué y la rutina más que parte de su vida, se había convertido en su propia razón de existir. Para él todo era perfecto... todo menos ella.
Le sorprendió su reflejo en el espejo que presumía una sonrisa en los labios.
La puerta se abrió y por un instante ella dejó de morder su uña del dedo índice derecho. Se encontró frente a frente con él y lo miró a los ojos. Notó algo distinto.
Sintió la sangre subir por su rostro y con una debilidad en las piernas él animó a gritar (según sus oídos) una frase que jamás borrará de su mente: "no puedo estar sin ti".
"¿Cómo?" ella sintió que se detuvo su corazón. No quería admitir que no había entendido una sola palabra de lo que él había dicho y no supo como explicarle que estaba hablado con la voz ahogada.
Para él todo fue extraño. La vida tal y como la conocía hasta ese día había terminado, pensó que había perdido la cordura. Reconoció que la adorable imperfección de su media naranja hacía imposible la comunicación entre ellos.
Ella lo amaba, pero no sabía como decirlo.
Él le correspondía, pero ella no entendía lo que él articulaba...
Y ahora, gracias a ella, están juntos... en sus recuerdos de otras vidas.
Gracias a él se despidieron... con miles de palabras no dichas.
Fin.
Comenzaba con una idea donde sentía que era hombre y después abruptamente su mente se paseaba de una memoria a otra. Abría una nueva puerta en la que se veía como mujer de nuevo. Exploraba un momento en donde era joven y se sentía tan vieja como quien guarda en el ropero tesoros empolvados, unas cuantas fotos sin color y una poca de ropa raída por el tiempo. Todo era extraño.
Él veía los minutos pasar. Sentado en un cuarto tan pequeño que parecía sacado de una película de Kubrik. Cada actividad en su día a día estaba meticulosamente planeada. Era consciente desde cuántos pasos debía recorrer para llegar de su casa a su oficina, hasta el número de cucharadas que daba en cada plato de sopa. Para él los instantes parecían eternos, y dentro de su detallada agenda de actividades no había cabida para nada, ni para nadie.
Encendía el interruptor de la luz, nunca antes de haber puesto el seguro en su puerta. No abría una puerta si no cerraba la anterior y siempre subía los tres últimos escalones de su casa en un solo pie. Para él, todo tenía un por qué y la rutina más que parte de su vida, se había convertido en su propia razón de existir. Para él todo era perfecto... todo menos ella.
Le sorprendió su reflejo en el espejo que presumía una sonrisa en los labios.
La puerta se abrió y por un instante ella dejó de morder su uña del dedo índice derecho. Se encontró frente a frente con él y lo miró a los ojos. Notó algo distinto.
Sintió la sangre subir por su rostro y con una debilidad en las piernas él animó a gritar (según sus oídos) una frase que jamás borrará de su mente: "no puedo estar sin ti".
"¿Cómo?" ella sintió que se detuvo su corazón. No quería admitir que no había entendido una sola palabra de lo que él había dicho y no supo como explicarle que estaba hablado con la voz ahogada.
Para él todo fue extraño. La vida tal y como la conocía hasta ese día había terminado, pensó que había perdido la cordura. Reconoció que la adorable imperfección de su media naranja hacía imposible la comunicación entre ellos.
Ella lo amaba, pero no sabía como decirlo.
Él le correspondía, pero ella no entendía lo que él articulaba...
Y ahora, gracias a ella, están juntos... en sus recuerdos de otras vidas.
Gracias a él se despidieron... con miles de palabras no dichas.
Fin.
lunes, 19 de agosto de 2013
Amor bajo el reflector
Ella no quería confesar lo que estaba sintiendo.
Él era atento, amable, guapo y un verdadero caballero. El dinero le sobraba, pero para ella eso era lo de menos.
Ella, no podía hacer más que pensar en él, día y noche extrañaba sus brazos y por momentos sentía que necesitaba gritar a los cuatro vientos lo enamorada que estaba de ese hombre.
Él no tenía más familia que su perro, quien lo había acompañado la mayor parte de sus años de adolescente, y quien había evitado que la soledad le molestara.
Ella, venía de una familia cristiana, visitaba cada domingo la iglesia y nunca salía después de las 10 de la noche de casa.
Él la veía con amor.
Ella no podía negar lo que sus ojos y su sonrisa exclamaban a la vida.
Él sólo quería dedicarle su vida.
Ella solo rió ante la ironía de la vida.
Nadie habría creído que una señorita de buena familia se enamoraría de un actor... sí, un actor de películas porno.
Fin
Él era atento, amable, guapo y un verdadero caballero. El dinero le sobraba, pero para ella eso era lo de menos.
Ella, no podía hacer más que pensar en él, día y noche extrañaba sus brazos y por momentos sentía que necesitaba gritar a los cuatro vientos lo enamorada que estaba de ese hombre.
Él no tenía más familia que su perro, quien lo había acompañado la mayor parte de sus años de adolescente, y quien había evitado que la soledad le molestara.
Ella, venía de una familia cristiana, visitaba cada domingo la iglesia y nunca salía después de las 10 de la noche de casa.
Él la veía con amor.
Ella no podía negar lo que sus ojos y su sonrisa exclamaban a la vida.
Él sólo quería dedicarle su vida.
Ella solo rió ante la ironía de la vida.
Nadie habría creído que una señorita de buena familia se enamoraría de un actor... sí, un actor de películas porno.
Fin
Hace años que no veo tu mirada. No he podido distanciar tu imagen de mis pensamientos y, no me preguntes por qué pero, te siento tan lejos que duele. A veces desearía que pensaras en mí. Que alguien te recuerde a mis besos y que en tu mente confundas su nombre conmigo. Quisiera que pasara algo para dejar en negro los sentimientos y que las cosas marcharan desde cero. Quiero sentirte, quiero vivir ese amor que quedó a medias, quisiera vivirlo contigo y a través de tus ojos. Por favor... dime que piensas un poquito en mí, que aún recuerdas el nosotros y que de vez en cuando suspiras al cielo imaginando que ocurre de nuevo.
¿Sabes? Quiero vivir mi final de vivieron felices por siempre contigo.
¿Sabes? Quiero vivir mi final de vivieron felices por siempre contigo.
domingo, 18 de agosto de 2013
Confesiones (Parte 2)
Soy muy friolenta.
No me gustan ni el pápalo ni el epazote.
Nunca he teñido mi cabello, me gusta de color negro natural.
No tengo televisión en mi cuarto, no me gusta.
Me encanta la vida bohemia.
Disfruto la literatura erótica, cuando está bien escrita.
Lo primero que hago después de despertar es poner música.
Mi trabajo perfecto es como escritora.
Me gustan los retos, y aprender cosas nuevas.
Los tres puntos cuando escribo mensajes, significa: there're things I left unsaid.
Adoro acompañar una copa de vino rosado con un trozo de chocolate amargo.
Me gusta que me abracen.
Quisiera estudiar medicina: me siento vieja.
Me gusta mucho la salsa (ambas: la que se baila y la que se come)
Me encanta bailar, nada me parece más sensual que un baile donde se compenetran dos almas.
Creo en las señales del destino y que todo pasa por una razón.
miércoles, 14 de agosto de 2013
Confesiones (Parte 1)
La soledad me asusta.
Tengo fobia a las multitudes.
Padezco un leve grado de OCD, pero a veces me gusta no tener el control.
Tengo miedo a amar pero vivo enamorada del amor.
Guardo secretos que a nadie le cuento. (Como todos)
Mi más grande sueño es escribir un libro que cuente una buena historia.
No disfruto los libros con finales felices.
Me duele ver el sufrimiento en los animales.
A veces lloro viendo películas, o leyendo libros.
Me encanta viajar, pero me falta tiempo y a veces dinero.
Me escondo detrás de una sonrisa.
Sueño despierta todos los días.
Me aburre la rutina.
Adoro el chocolate.
Recuerdo fechas y eventos importantes sin dificultad.
No me gustan las películas de terror porque acabo con mis uñas.
Alguien habita en mi corazón, y no lo sabe.
Hay canciones que me hacen suspirar.
Mi memoria olfativa me juega trastadas muchas veces al día.
Tengo miedo a ir al dentista... y a los doctores en general.
Creo en el esoterismo, y también en Dios.
Soy apartidista y openminded.
Me molesta cuando se habla mal de alguien a sus espaldas.
Me gusta decir y que me digan las cosas a la cara.
Tengo fobia a las multitudes.
Padezco un leve grado de OCD, pero a veces me gusta no tener el control.
Tengo miedo a amar pero vivo enamorada del amor.
Guardo secretos que a nadie le cuento. (Como todos)Mi más grande sueño es escribir un libro que cuente una buena historia.
No disfruto los libros con finales felices.
Me duele ver el sufrimiento en los animales.
A veces lloro viendo películas, o leyendo libros.
Me encanta viajar, pero me falta tiempo y a veces dinero.
Me escondo detrás de una sonrisa.
Sueño despierta todos los días.
Me aburre la rutina.
Adoro el chocolate.
Recuerdo fechas y eventos importantes sin dificultad.
No me gustan las películas de terror porque acabo con mis uñas.
Alguien habita en mi corazón, y no lo sabe.
Hay canciones que me hacen suspirar.
Mi memoria olfativa me juega trastadas muchas veces al día.
Tengo miedo a ir al dentista... y a los doctores en general.
Creo en el esoterismo, y también en Dios.
Soy apartidista y openminded.
Me molesta cuando se habla mal de alguien a sus espaldas.
Me gusta decir y que me digan las cosas a la cara.
viernes, 22 de febrero de 2013
Moving on
Te esperé durante muchos años. Mil veces me cerraste la puerta y yo, temerosa a salir y no encontrarte, permanecía inmóvil, silente y expectante a tu regreso. Fui siempre fiel a tus palabras, y seguí tu voz como si ésta fuera mi único alimento, pero confieso que llegué a hacerlo más por ilusa que por convicción (ahora lo sé).
Creí en tu todo, sentí que eras el único camino al cielo y llegué a pensar que tu cuerpo era la única forma de paraíso existente en vida. Imaginé mil veces que entenderías algún día que ese consuelo que buscabas en otras mujeres y que no te llenaba era por mí. Pensé (estúpidamente) que sabrías en un momento de iluminación divina que no era que estuvieras condenado al fracaso sentimental; simplemente te cegabas ante la verdad y, sin verme tal cual yo estaba dispuesta a ser para ti, dabas la vuelta ignorando mi mirada suplicante de tu esencia.
Te esperé, y te esperé con celo, con ganas y con deseo. Te esperé despierta y en sueños, con la luna de testigo y ante el sol inclemente que arde como mi corazón. Te esperé tantos días, meses... tantos años que llegué a creer sólo tú podías ser para mí lo que yo tanto deseaba ser para ti. Me equivoqué.
Y créeme no es fácil aceptarlo; pero enfrenté mis demonios. No me preguntes con qué fuerza porque no lo sé. Ni siquiera creo haber tenido ni un halo de esperanza atravesando el alma, pero pasó.
Te quise y te amé como una estúpida colegiala enamorada por primera vez. Pero ya no duele saberlo, ni pensarlo. Ya ni siquiera puedo recordar lo que sentía cuando pronunciaba tu nombre...
Ya eres nadie y lo que sentí por ti se ha vuelto nada. Por eso hoy... Hoy te dejo ir
Creí en tu todo, sentí que eras el único camino al cielo y llegué a pensar que tu cuerpo era la única forma de paraíso existente en vida. Imaginé mil veces que entenderías algún día que ese consuelo que buscabas en otras mujeres y que no te llenaba era por mí. Pensé (estúpidamente) que sabrías en un momento de iluminación divina que no era que estuvieras condenado al fracaso sentimental; simplemente te cegabas ante la verdad y, sin verme tal cual yo estaba dispuesta a ser para ti, dabas la vuelta ignorando mi mirada suplicante de tu esencia.
Te esperé, y te esperé con celo, con ganas y con deseo. Te esperé despierta y en sueños, con la luna de testigo y ante el sol inclemente que arde como mi corazón. Te esperé tantos días, meses... tantos años que llegué a creer sólo tú podías ser para mí lo que yo tanto deseaba ser para ti. Me equivoqué.
Y créeme no es fácil aceptarlo; pero enfrenté mis demonios. No me preguntes con qué fuerza porque no lo sé. Ni siquiera creo haber tenido ni un halo de esperanza atravesando el alma, pero pasó.
Te quise y te amé como una estúpida colegiala enamorada por primera vez. Pero ya no duele saberlo, ni pensarlo. Ya ni siquiera puedo recordar lo que sentía cuando pronunciaba tu nombre...
Ya eres nadie y lo que sentí por ti se ha vuelto nada. Por eso hoy... Hoy te dejo ir
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